Uno de los elementos que más pasan por alto los conductores cuando se trata del cuidado del automóvil en invierno es su batería. Y es que, mientras es muy común que los clientes verifiquen elementos como el aceite, el refrigerante, incluso los neumáticos o los limpiaparabrisas y acudan al taller para que sean sustituidos en esta época del año, hay otros que quedan en el olvido.

Y eso que las principales averías en carretera, según los clubes automovilistas y las aseguradoras, con los inconvenientes que ello conlleva, las suele provocar este componente de los vehículos.

En esta época del año, cuando las temperaturas se desploman hasta rozar o caer por debajo de los 0ºC, incluso por el día, las baterías de los vehículos sufren… y mucho. Además, esa batería ya ha estado sometida, en los meses de más calor, a las altas temperaturas del verano y ahora tiene que lidiar con las bajas del invierno, pues tan malas para su funcionamiento son unas como las otras.

Y es aquí donde el taller puede ejercer su labor de asesor para el cliente, que sólo acudirá al taller por la batería si ésta falla por completo y le ha dejado ‘tirado’ o, en el mejor de los casos, ésta ha comenzado a dar síntomas de agotamiento y el cliente ha empezado a sospechar que la batería de su coche está a punto de agotarse (le cuesta arrancar por las mañanas, ha notado parpadeos en las luces, tirones en los elevalunas…).

¿Perder el tiempo o una inversión?

Pocas cosas más desagradables hay para un automovilista que quedarse ‘varado’ porque la batería del coche falle. Por eso, una buena costumbre para el taller, y que ayuda a tener clientes satisfechos, es dedicar cinco minutos (o menos) a comprobar el estado de la batería de los coches de nuestros clientes en invierno, independientemente del motivo que le haya llevado a nuestro taller.

Porque, aunque el tiempo es oro en el taller, destinar una mínima porción de este a una operación tan sencilla, puede suponer no sólo un cliente satisfecho si hemos detectado que está próxima a agotarse: también habremos conseguido una venta más.

¿Y por qué en invierno? Las altas temperaturas del verano provocan una mayor descarga de la batería. Si ésta ya estaba ‘tocada’ (su vida útil es de unos 3-4 años) tras los meses de más calor, la batería puede acabar por agotarse al llegar el invierno, cuando el motor demanda mayor potencia de arranque.

Además, las bajas temperaturas influyen en el proceso químico que tiene lugar en la batería, lo que también afecta al arranque y la recarga. Igualmente, las funciones de confort propias del invierno como la calefacción también se alimentan de la batería, con lo que el nivel de exigencia sobre este elemento se multiplica.

Clientes satisfechos… y no tanto

Imagina estas dos situaciones…

Situación 1. Un cliente acude a tu taller para cambiar unos amortiguadores, unas pastillas de freno o lo que se te ocurra. Una vez que la operación se ha concluido, el profesional del taller encargado de ella levanta el capó y en un minuto ha comprobado el estado de la batería.

Si el nivel de carga es adecuado, le diremos al cliente que hemos comprobado la batería y que está perfecta para seguir circulando. Si no, le advertiremos de la incidencia con lo que las probabilidades de añadir un servicio más a la factura final aumentan. Sin embargo, el cliente se irá satisfecho porque su experiencia de taller ha sido óptima: se ha librado de un posible apuro futuro.

Situación 2. Estamos en la misma situación, pero cuando hemos terminado la operación que llevó al cliente al taller, hemos cerrado la OT y avisado al cliente para que recoja su vehículo. Tras entregárselo y marcharse más o menos satisfecho, a los 15 minutos de abandonar las instalaciones nos llama por teléfono para decirnos que acaba de estar ahí y que el coche no le arranca…

Como ves, es tan fácil crear clientes satisfechos como insatisfechos. El problema es que los segundos son más difíciles de recuperar. Trabajar en el taller para fomentar la confianza con nuestros clientes es una de las mejores herramientas de fidelización que existen.

¿Y qué más puedes hacer para fomentar esa confianza? Animando a tus clientes a practicar un mantenimiento responsable de sus vehículos, o también prescribiendo productos, como las soluciones que pone a tu disposición BG Products, que mejoran el rendimiento del motor de sus automóviles, con beneficios que se notan desde el primer kilómetro…