Dos sencillas operaciones con BG Products en el taller logran ahorros de combustible que ni tu cliente se imagina

Los motores de combustión actuales no tienen nada que ver con los de hace 20 o 30 años. Es más, si echamos la vista una década atrás, vemos cómo la evolución tecnológica ha sido absoluta. En la actualidad, los esfuerzos de I+D se centran en mejorar la eficiencia de los motores, su respuesta y consumo, a la vez que se rebajan las emisiones contaminantes.

¿Cuál es la eficiencia de los motores de combustión?

Antes de nada, debemos entender que la eficiencia energética de un motor se refiere al porcentaje de energía útil que podemos sacar por cada unidad de combustible. En otras palabras, cada litro de combustible es capaz de proporcionar cierta cantidad teórica de energía. La eficiencia energética del motor será un porcentaje menor al 100%, básicamente, porque siempre existe una cantidad de energía “desaprovechada”, principalmente, en forma de calor.

Por su propio diseño y concepción, un motor de combustión tiene una eficiencia energética bastante baja, que oscila entre el 20 y el 30% en uno de gasolina de ciclo Otto, mientras que, en el caso del motor diésel hablaríamos de eficiencias de entre el 30 y el 45%, en el mejor de los casos.

Y pese a lo que pudiese parecer, la tecnología en constante evolución tan sólo puede arañar algunos puntos porcentuales a esa cantidad de energía desperdiciada, porque las máquinas térmicas están limitadas de modo absoluto por las leyes físicas en las que basan su funcionamiento, que son los principios de la termodinámica.

¿Y qué provoca un incremento en el consumo de combustible?

A esta pérdida intrínseca de los motores, hay que añadir otras ineficiencias que se producen en el motor que aumentan el consumo de carburante, así como otros factores externos que también lo incrementan.

No en vano, según un estudio de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) la propia combustión, el bombeo, o la fricción, así como otras pérdidas ‘parasitarias’ relacionadas con el propio combustible o el aceite, entre otras, superan el 10% del total de pérdidas de energía en el motor (la mayor parte —alrededor de un 60%—, se pierde en forma de calor, principalmente, por el escape).

Un consumo que también incrementan otros factores que van desde el propio diseño del motor y de la carrocería, a la forma de conducir y las condiciones ambientales, pasando por el peso y la carga, o la presión de los neumáticos.

Consumo de combustible: un caso real

De este modo ¿es posible mejorar el consumo de combustible y restaurar la eficiencia del motor sin tocar la mecánica? Sí, gracias de BG Products. Y para demostrarlo, traemos al blog de BG Products un nuevo caso real de un cliente satisfecho que quiso compartir su experiencia y que ahora reproducimos:

Tengo un Mercury Milan de 2010 (berlina sedán de tamaño medio) con 205.000 millas (unos 330.000 km). Recientemente compré este vehículo para ir y venir del trabajo a diario. El gasto combinado (de carburante) de la EPA dice que debería alcanzar aproximadamente un consumo de 26 mpg (millas por galón que equivale a 9,04 litros a los 100km). Viajo alrededor de 20 millas al día (unos 32 km), conduciendo 8 de ellas (unos 13 km) por autopista y el resto en carreteras locales o secundarias. 

Estaba registrando alrededor de 24 mpg (9,8 l/100km) según la calculadora de kilometraje del vehículo. Mi distribuidor local me sugirió realizar un Servicio de admisión aire/combustible de BG con una limpieza de la rampa de inyección, una lata de BG 44K® y un cambio de aceite con BG EPR® y BG MOA®. El servicio se realizó según las instrucciones (de BG Products) y se reemplazaron las bujías. Llené el depósito de gasolina antes de salir del trabajo en el mismo viaje y ahora estoy obteniendo 29,5 mpg (7,97 l/100km). No sé qué decir, sino ¡Guau! Gracias”.

La solución de BG Products

Es decir, gracias a BG Products, este cliente consiguió un ahorro de 2 litros cada 100 kilómetros lo que supondría unos 200 litros a los 10.000 km: cuatro depósitos ‘gratis’ de carburante si hablamos de un vehículo medio con un depósito de 50 litros de capacidad.

Y es que con BG 44K (BG 245 para motores diésel), añadido directamente al depósito de combustible  limpiamos todo el sistema de combustible, incluyendo inyectores, válvulas de admisión, puertos, filtros de combustible y cámaras de combustión. Gracias a sus detergentes de alta calidad, restaura el rendimiento, la potencia y la eficiencia del combustible, y reduce las emisiones de escape.

Mientras, con BG ERP Limpiador de circuitos de lubricación, válido tanto para motores diesel como de gasolina de inyección directa, suavizamos y disolvemos los depósitos difíciles de eliminar de los segmentos del pistón; limpiamos los micropasajes para mantener la función hidráulica crítica de componentes como actuadores de trenes de válvulas y turbocompresores, restaurando la eficiencia de combustible y evitando el consumo excesivo de aceite.

Asimismo, con BG MOA (BG DOC en motores diésel) fortalecemos las cualidades del aceite del motor, pues brinda una protección superior y duradera del motor y mantiene su máximo rendimiento. Esta solución evita la oxidación y el espesamiento del aceite incluso en las condiciones de conducción más intensas y reduce la fricción en el interior del motor.

Como ves, BG Products y Guaja Trading ayudamos a los negocios de mantenimiento y reparación de vehículos a generar más ingresos, optimizar sus recursos y mejorar su rentabilidad con operaciones que, además, generan clientes satisfechos ¿Aún no nos conoces?

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